21 mayo, 2018 imdesign 0Comment

Mama con bebe

Mis pequeños van a natación desde que son muy chiquitos, nuestra primera experiencia fue con Lorenzo que comenzó al año de vida. En cambio Emma comenzó desde el primer momento que se pudo,  a los 3 meses y medio nos tiramos al agua. Después de las primeras Clases, me quedé sorprendida y enamorada de los ejercicios que Emma es capaz de lograr. Es por ello que hable con su instructora para escribir este Post.

“la natación con bebes se define Hidroterapia, o movimiento en el agua”

natación con bebes
Un grupo reducido e instructores capacitados son características importantes a tener en cuenta.

Los bebes pueden entrar teóricamente en agua a los pocos días de vida – Dice Valentina Mortari, Instructora y responsable del curso de Natación para Bebes de la Piscina di Magenta – pero recomienda que sea después del 3 mes cumplidos.

Mientras en casa la experiencia en el agua puede ser hermosa y útil incluso antes de los 3 meses de edad, en un ambiente totalmente nuevo como la piscina, el bebe es todavía muy sensible a los estímulos y no disfruta de los aspectos positivos que le brinda la actividad como después de los 3 meses.

Además primero están las necesidades del bebe, como el hambre y el sueño. Puede suceder que el trabajo y preparación que implica esta actividad, sean muy difíciles de llevar para una mama primeriza.

Porque inscribirse a un curso:

El curso de natación para bebes es una experiencia maravillosa tanto para los papas como para él bebe. El ambiente acuático transporta al bebe al útero materno y en sus primeros meses de vida se encuentra todavía muy vivo. Para ellos se trata de una regresión muy tranquilizadora. Al mismo tiempo logra una gran intimidad con el papa-mama que lo acompaña en agua, acunándolo entre los brazos.

El contacto visual y la cercanía que logramos te hace latir fuerte el corazón

El curso primero que todo tiene que ser en un ambiente acogedor:

  • El personal tiene que ser cortes y disponible, tiene que permitir la comodidad de los padres que acompañen al bebe. No es cierto que con él bebe a la piscina solo pueda entrar la mama, también el papa puede entrar perfectamente con su hijo. Es más, si la mama es poco “acuática” a diferencia del papa, es preferible que sea este último a entrar, así se evita de transmitir el ansia al bebe. En tal caso una vez tomada la decisión tiene que haber continuidad, para darle al bebe un punto de referencia preciso.
  • La estructura debe estar completa para mantener la seguridad del bebe (disponer de Box bajo la ducha, cambiador y vestidor)
  • El agua debe ser caliente y tener la temperatura entre 32 y 33 grados, debe ser adapta para la experiencia de natación del bebe.
  • Por ultimo pero no más importante, el instructor debe ser calificado y contar con el título de hidroterapia para bebes

En el agua los bebes descubren un mundo nuevo, y al mismo tiempo tienen la posibilidad de realizar experiencias motrices muy útiles.

Beneficios:

  • Refuerza el sistema cardio – circulatorio
  • Refuerza el sistema respiratorio
  • Fortalece el aparato esquelético
  • Además, promueve la autoconfianza, la seguridad, la capacidad de aprendizaje, la autoestima.
  • Ayuda a aumentar la concentración, el control de las emociones, la creatividad y la fantasía motora.

El entorno acuático promueve el movimiento y permite el ejercicio tridimensional. La apnea, ayuda y facilita al niño la adquisición de esquemas motrices que aumentan enormemente su desarrollo global.

La natación para bebes es también una de las mejores posibilidades para la estimulación temprana, regula el tono muscular muy importante para la estática, la posturología y el equilibrio, y es capaz de aumentar el desarrollo de las capacidades intelectuales del niño.

La acuaticidad de los niños de cero 36 meses*

0-6 meses: En el suelo todavía no tiene la capacidad de mantener la posición sentada y existe una fuerte simbiosis con el padre. El instructor no es la figura central, sino un medio para el descubrimiento de las nuevas ejercicios y  sensaciones sensoriales que ofrece el agua. Orienta el manejo de la inmersión explotando el instinto de cerrar la glotis que evita el “consumo” de agua. El instinto está más desarrollado en los primeros meses y especialmente en los bebés amamantados, que gradualmente se pierde con el crecimiento. Por lo tanto, debe ser inducido para que se vuelva siempre mas natural.

7-14 meses: En el suelo pasa de estar sentado a gatear y caminar. Este deseo de descubrimiento y el consecuente principio de desapego de los brazos del padre coincide en el grupo con los primeros “pasos” separados del padre, con la ayuda de la barca (apoya brazos, salvavidas, etc.). El niño experimenta la capacidad de gobernar su cuerpo en el agua, pasando de la posición prona a la posición supina y las primeras entradas al agua son autónomas desde las alfombras y con pequeños toboganes.

15-23 meses: En esta fase de la vida cotidiana, los movimientos autónomos se vuelven más amplios y sigue esta tendencia incluso en el agua. Mejoran la autonomía y las habilidades de flotación, la efectividad de los movimientos con las ayudas (tubo flotante conectado a la cintura, apoya brazos), las nuevas habilidades motoras terrestres (escalada, carrera, salto) se agregan al agua, con diferentes modos de buceo.

24-36 meses: Las situaciones propuestas conducen a una consolidación de la autonomía y un intercambio inicial de acción con el grupo y una primera forma de separación de la figura parental. La autonomía acuática mejoró con la experimentación de nuevas ayudas y posiciones flotantes y los primeros experimentos de inmersiones autónomas, sin ayuda de flotadores.

Como siempre espero que les haya gustado el post, que les de la información que faltaba para salir corriendo a inscribir a sus pequeños en natación, verdaderamente lo recomiendo!

 

 

 

 

 

 

 

Bibliográfia extra www.nostrofiglio.it

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